jueves, 18 de diciembre de 2014

EL ÚLTIMO CUADRO QUE PINTÉ HACE UNOS 10 AÑOS.


Hace unos 10 años pinté este cuadro al óleo de 85 x 62 cm. Pensé entonces que nunca haría ya nada mejor y que no tenía sentido intentar mejorarlo; así que ya había creado todo lo que era capaz de pintar. Definitivamente, el mensaje y el simbolismo del cuadro completaban todas mis inquietudes de ese mmento. El texto que aparece en el marco dice: "El Universo y yo. ¿Dónde está la frontera? ¿Dónde están mis límites? Decía Lao Tsé que el nombrar es la madre de las cosas y que "YO" es solo una palabra. Preguntar qué me ocurre cuando  muero es como preguntar a dónde va el puño cuando abro la mano. Entonces, ¿qué temo? Tengo la llave pero no encuentro la cerradura." Por otro lado, sobre la paleta de mi autorretrato como pintor están los colores básicos blanco, negro, azul, amarillo y rojo, que, combinándose, forman todos los colores posibles y se convierten en figuras y cosas con sentido para nuestra vista y nuestra mente. Y es que las cosas solo existen en nuestro cerebro. Fuera, dicen los Zen, solo está el Tao que todo lo abarca y todo lo es.
Comprenderéis que una vez llegado a estas conclusiones en un cuadro, sobraba seguir pintando y era mejor ponerme a escribir... y hasta ahora.
Os quiero a todos.
                                                                             Miguel Ángel Pérez Oca.

martes, 16 de diciembre de 2014

UN RELATO Y UNA POESÍA

Ayer, en la pasada tertulia de El Filandón, le tema era "Venganza" y "Noche", y yo presenté el trabajo que os pongo. También escribí una poesía que también someto a vuestro juicio. A ver qué os parecen:



LA NOCHE DE LA VENGANZA
Cuando regresó a Castrillo del Duero para dedicarse de nuevo a las faenas del campo, Juan el “Callao” no respondió a las muchas preguntas que le hacían sus vecinos sobre los motivos que le habían llevado a abandonar la honrosa profesión de carabinero. “Me cansé de llevar uniforme”, fue toda su explicación. Con el tiempo, su carácter taciturno había ido empeorando. Fue, quizá, a partir de la fecha en la que, jubilado por motivos de salud, también volvió al pueblo el prestigioso comandante don Juan Manuel Martín Arranz, alias “Empecinado”, según unos, por ser sobrino carnal del famoso guerrillero que luchó contra los franceses, o el “Manco”, según otros, por una vieja lesión sufrida en acto de servicio, que le impedía algunos movimientos del brazo izquierdo.
Una tarde estaba el “Callao”, tan silencioso como siempre, en un rincón de la taberna, cuando escuchó a los hermanos “Tejuela”, hijos de un sargento de carabineros fusilado en 1844, lamentarse del deshonor que sufrían por la deslealtad del padre, y lo comparaban con los honores merecidos del comandante “Empecinado”. Juan los agarró del brazo y se los llevó a la calle, donde nadie los pudiera oír.
-Malditos críos – increpó a los dos mocetones - . Vuestro padre fue un hombre honrado y leal, que murió por defender la Constitución. El “Manco” sí que es un canalla…
Y, haciendo gala de una locuacidad desconocida en él, les contó la historia de la rebelión del coronel Pantaleón Boné en 1844, en Alicante. Y de cómo fue traicionado por su mejor amigo, el capitán “Empecinado”, quien, a cambió del perdón, entregó el castillo de Santa Bárbara al general Roncali, que había venido a sofocar la sublevación.
-Vuestro padre se opuso a la entrega del castillo y gritó desde las almenas “¡Afuera el Manco!”, para poner en aviso a los liberales que ocupaban la ciudad. Pero fue apresado con más de veinte compañeros. Los fusilaron de rodillas, con las manos atadas a la espalda, como traidores. Y aún tuvieron el valor de gritar con su jefe, el coronel insurrecto, “¡Viva la Libertad!”, antes de morir todos juntos. En cambio, el “Manco” salvó la vida y se ganó un ascenso. Ese criminal hizo la lista de los que había que fusilar, y puso en ella a vuestro padre que, como yo, era su paisano. Y a mí me obligó a formar parte del pelotón de fusilamiento. Por eso me fui del cuerpo de Carabineros…
Algunas noches más tarde, un enorme griterío se escuchaba hacia la Plaza Mayor. Dos grupos de jóvenes, unos de Castrillo y otros de un pueblo vecino, se enfrentaban con palos, piedras y navajas, por una disputa política entre liberales y carlistas.
-¡Llamad al “Empecinado”! – demandaba la gente de orden, con la esperanza de que el militar supiera poner un fin razonable a la pelea que ya había producido varios heridos.
Y, enseguida, un grupo de ciudadanos encabezados por el comandante retirado se dirigió hacia la plaza para imponer la paz en aquella absurda batalla campal.
El “Callao” vio entonces la ocasión de vengarse impunemente. Descolgó su viejo trabuco, lo cargó con metralla, se metió una pistola en la faja y se apostó en un portal a oscuras, en medio de la noche sin luna, esperando a que el “Manco” regresara a su casa. Le pegaría un tiro en el vientre para que muriera rabiando, por traidor y canalla; y todos creerían que había caído en una trampa tendida por los muchachos de fuera.
Pero cuando pasó ante él, ufano por el éxito de su gestión pacificadora, vio que iba en compañía de su cuñado Eugenio Arranz y no tuvo valor para apretar el gatillo; pues habría tenido que matar también al pariente que no tenía la culpa de nada.
Sin embargo, al cabo de la calle, dos embozados se plantaron ante ellos y dos secos disparos de trabuco acabaron con sus vidas. El “Callao” supo que los asesinos eran los hijos del sargento “Tejuela”; pero se dispuso a ser más callado que nunca.

Se retiró a su casa, volvió a colgar el trabuco y a esconder la pistola, y se arrodilló ante el tosco crucifijo que presidía el comedor, para dar gracias a Dios por no haber permitido que se manchase su conciencia con la sangre del traidor.      
                                                                                            M. A. Pérez Oca.





LUZ.

Luz te doy, me das y quiero.
Luz espero de tu amor.
Luz que viene desde el cielo.
Luz que tiene tu candor.

Luz que abrigo en mi esperanza.
Luz que quiero al despertar.
Luz que tiene la fragancia,
Luz, de rosas en la mar.

Luz quisiera darme al viento.
Luz que espero redimir.
Luz que expresa lo que siento.
Luz que no quiere morir.

Luz que requiere un futuro.
Luz que indica el caminar.
Luz sin recuerdos oscuros.
Luz que vence en el final.

Luz que aprende la enseñanza.
Luz que atañe a la razón.
Luz que veo en lontananza.
Luz que intuye el corazón.

Luz que soy, que somos todos.
Luz que el Cosmos nos la dio.
Luz que ilumina los fondos.
Luz sin sombra, luz de amor.

¿Luz…?
¡Luz!

                                                                                   Miguel Ángel Pérez Oca.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

FELIZ Y DEMOCRÁTICO 2015 (y otras cosas).



Os pongo este dibujito mío con los mejores deseos para el próximo año 2015, así como para que paséis unas felices Fiestas del Solsticio de Invierno, o Saturnales, o Navidades (por riguroso orden histórico de institución).



También os anuncio que en la tarde de hoy, dia10, a las 19,30 horas, en la Lonja del Pescado de Alicante y patrocinado por el Ateneo, daré una charla sobre don Trino Quijano, héroe de los alicantinos.



Y el viernes próximo, día 12, presentaré de nuevo mi libro ALICANTE, BIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD en el FNAC de Alicante, en la Av. de la Estación. Me hará la presentación mi amigo José Tevar, compañero de astronomía, literatura y tantas otras cosas.
Os espero.

Miguel Ángel Pérez Oca.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

CUARTO ANIVERSARIO DE LA TERTULIA.

Ayer celebramos el cuarto aniversario de la Tertulia Literaria que, como ya no se celebra en la Bodega Adolfo, sino en el hotel Abba Centrum, le hemos cambiado el nombre y ahora se llama Tertulia Filandón (Filandón es un término leonés que describe a una tertulia de mujeres hiladoras, una de las cuales lee o cuenta historias para sus compañeras). Hicimos una fiesta estupenda, con una cena magnífica, incluida tarta en forma de libro con cuatro velitas, a la que asistieron muchos compañeros de los que no se prodigan, además del "núcleo duro", y los "deberes" consistían en escribir un "cincuento", un cuento brevísimo de 50 palabras exactas.
Yo escribí dos:


Aquella tarde tediosa, el editor me invitó a ir a una tertulia donde se cenaba comida exótica. De eso hace ya cuatro años llenos de magia literaria, poemas apasionados, reflexiones profundas y gente extraordinaria, que despertaron de nuevo mis ganas de escribir… Pero yo solo había venido a comer canguro.

Miguel Ángel Pérez Oca
(La firma no entra en el
 computo de las 50 palabras).


Y este otro:

Si supierais que oigo vuestros pensamientos. Si supierais que llevo cuatro años espiándoos mientras vertéis dióxido de carbono en vuestra atmósfera, hasta que sea respirable para nosotros y podamos invadiros. Si supierais que, dentro de este traje espacial que imita a un ser humano, os acecha una espantosa criatura alienígena…


Este último, además, es verdad........... 
 Miguel Ángel Pérez Oca... 
o la espantosa criatura alienígena
 que habita en su interior.




martes, 2 de diciembre de 2014

MI MANIFIESTO EN EL INFORMACIÓN.

En el diario Información de hoy, en la sección de Voces y Miradas (Opinión), me han publicado mi MANIFIESTO PERSONAL POR LA CONFLUENCIA. Ayer Guanyem Alacant consiguió reunir las 5.000 firmas que se había propuesto para hacer su presentación  en Alicante, con vistas a una confluencia de la Izquierda en las próximas Elecciones Municipales. Así que ya sabéis dónde estaré durante toda la próxima campaña electoral. ¡GUANYEM!




viernes, 28 de noviembre de 2014

MANIFIESTO PERSONAL POR LA CONFLUENCIA


La noticia, dada por los medios locales, de que las dos candidaturas de PODEMOS que se presentan en Alicante coinciden en ser partidarias de la confluencia en GUANYEM  ALACANT, me ha movido a escribir estas reflexiones.
            En los últimos tiempos, y enfrentándome a opiniones de amigos y amigas muy queridos que me acusaban de practicar el voto útil, he venido votando “a la contra”. Mi prioridad absoluta, mi obsesión, había sido desplazar al PP del gobierno de mi ciudad, de mi autonomía y de mi país, por encima de todo. Por eso no estaba de acuerdo con las afirmaciones de Cayo Lara, que afirmaba que votar al PP y votar al PSOE era lo mismo. Por eso apoyé la candidatura de mis amigos Elena Martí, Pablo Rosser, Ana Paula Cid… del PSOE al Ayuntamiento de Alicante, a pesar de ciertas reticencias ideológicas que se confirmaron con su defenestración por parte de la casta socialista local.
            Hoy, las cosas están más claras. La crisis nos ha abierto los ojos, y vemos claramente que el bipartidismo inevitable, de antes, se está derrumbando y que se puede votar “a la contra” y de manera consecuente, y con esperanzas, a un tiempo. Según mi modesta opinión, el espectro político se define ahora en tres sectores muy bien diferenciados: 1) La derecha, representada por el PP, retrógrada, clerical, neoconservadora y en ocasiones tardofranquista. 2) El centro, personificado en el PSOE, progresista en ocasiones, pero neoliberal y sumiso a los poderes económicos. Ya no tiene nada de socialista, ni siquiera socialdemócrata, pero todavía hay que agradecerle ciertas actuaciones y leyes avanzadas, como la del aborto, el matrimonio homosexual, la Memoria Histórica (hasta cierto punto), la sanidad universal, la depedencia, etc. No es lo mismo votarlos a ellos que votar a la derecha; pero no es tampoco lo que el pueblo necesita en esta hora de feroz crisis capitalista. 3) La Izquierda Real, fraccionada en distintas formaciones, como PODEMOS, EU, COMPROMÍS, etc. cuya unidad de acción es imprescindible para poder enfrentarse a las dos opciones del sistema de castas, bipartidista, corrupto y caduco, de la Transición; ya de sobra amortizado.
Así pues, se impone una Confluencia de la Izquierda que la convierta en una opción real con posibilidades de gobierno. Dejémonos de aprensiones, personalismos y prejuicios sectarios disgregadores, olvidemos ese pecado original de la Izquierda que son las discusiones teóricas bizantinas, y hagámonos fuertes, superemos diferencias, porque lo más importante es cambiar a este país y a esta ciudad, para que el pueblo sea al fin realmente soberano.
Y cuando hablo de la Izquierda Real incluyo, naturalmente, a PODEMOS, aunque algún avispado dirigente de esta formación nos quiera decir que “no son de izquierdas ni de derechas”. Como bien ha dicho Garzón, de IU, “cada uno es lo que hace”, y las soluciones que propone PODEMOS son claramente de izquierdas y, además, las mismas que IZQUIERDA UNIDA viene proponiendo desde hace lustros. Nadie va ahora a descubrir el Mediterráneo. Nadie va ahora a inventar la rueda. Las soluciones de izquierda llevan ya en el programa de formaciones de larga trayectoria, como IU, desde sus comienzos; pero ahora la crisis las hace más evidentes y parecen obra de unos recién llegados. Hay otras maneras de afrontar la crisis, nos han dicho unos y otros, pero se necesita, digo yo, la unidad de todos para poder realizarse. Esa es la Confluencia que nos propone, al menos a nivel local, el proyecto GUANYEM ALACANT. Bienvenida sea la coincidencia que nos puede dar un Ayuntamiento decente en esta ciudad, alejado definitivamente de chanchullos bipartidistas, maniobras de la Casta y corrupciones y reticencias que nos avergüenzan a todos los ciudadanos.
Yo afirmo solemnemente, desde este escrito, que si esa Confluencia se produce en Alicante bajo la candidatura de GUANYEM ALACANT en las próximas elecciones, tendrá todo mi apoyo. Me pondré a su entera disposición para todo lo que haga falta. Ese es mi compromiso.
Y desde aquí hago un llamamiento en este sentido a todos los intelectuales alicantinos. Apoyemos la Confluencia de todas las fuerzas políticas que representan a la indignación popular y proponen soluciones para el pueblo, y no para la banca y las multinacionales.
A ver si esta vez va en serio y la escoba de la gente honesta y trabajadora, con sus votos, barre de una vez toda la podredumbre que ha estado castigando y avergonzando al pueblo alicantino.
Guanyem, Alacant !

Miguel Ángel Pérez Oca.

(Autor de “25 de Mayo, la tragedia olvidada”

y “Alicante, biografía de una ciudad”)

martes, 25 de noviembre de 2014

INUNDACIÓN VITAL



El tema de ayer en la Tertulia Literaria de la Bodega Adolfo era "Desbordarse". Y un recuerdo traído por casualidad a mi memoria y que me impactó mucho, la semana pasada, me inspiró este relato, que es auténtico, aunque se han cambiado los nombres y alguna otra circunstancia poco importante. Ahí va:

CUANDO LA VIDA SE DESBORDA.
Tenía razón Jorge Manrique cuando escribió que “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar…”; y, tal como los ríos, a veces, la vida se sale de su cauce, y uno, como un río, se siente desbordarse y abarcar terrenos que nunca soñó cruzar. En ocasiones, ocurre que uno se entera, a toro pasado, de que la vida pudo tener otras dimensiones, otras consecuencias. Pero también percibe que el pasado, como una inundación pretérita, ya no le pertenece y que el cauce, ahora, ha vuelto a su dimensión cotidiana y que es vano pensar en lo que “pudo haber sido y no fue”, y que los viajes en el tiempo no tienen sentido. Y, sin embargo, capta en lo más hondo del tiempo el ímpetu de desbordamientos pasados que no supimos encauzar.
El otro día, con motivo de un acto social, alguien me presentó a una amable señora cuyo rostro me parecía familiar.
-No sé si te acuerdas de mí – me dijo – pero yo te conozco de cuando estudiábamos en la Escuela de Comercio, hace más de 50 años – y tras dudar un momento, me preguntó - ¿Te acuerdas de Nina, la que vivía en Santa Cruz, donde los guateques? ¡Qué tiempos!
Yo asentí, aunque no era capaz de recordar con claridad la cara de la tal Nina.
-¿Sabes? Ella estaba enamorada de ti, en secreto, pero tú no le hacías caso. La pobre organizaba los bailes en su casa con la esperanza de que vinieras; aunque tú, la mayor parte de las veces, andabas por las montañas haciendo alpinismo…
Claro, ahora recordaba a la dulce Nina. Entonces yo estaba en otra onda. Iba loco por Mari Luz, la que se sentaba en el pupitre de delante; la que siempre llevaba el pelo recogido, y su cuello blanquísimo y suave me soliviantaba, cuando se giraba y se le formaban unas mórbidas arruguitas que me provocaban deseos inconfesables. Era la más guapa de la clase, y no me prestaba la más mínima atención. Así que yo, despechado, me marchaba a las montañas a escalar cumbres y ni me fijaba en la pobre Nina. Al final, Mari Luz acabó casándose con un machorro posesivo, rico y estúpido.
-¿Y qué fue de Nina? – pregunté a mi interlocutora, que bajó la cabeza con un gesto de vago pesar.
- La pobre se murió muy joven. Como tú no le hacías caso, se buscó un novio en el barrio, y 20 días antes de casarse falleció de un ataque de diabetes. Resulta que era diabética, pero no lo sabía, y cuando fueron al restaurante donde tenían que celebrar el banquete de bodas, para hacer una degustación del menú, comió una porción de tarta y se puso muy malita, se desmayó y alguien dijo que había que darle mucha agua con azúcar. Fue empeorando por momentos hasta que se le paró el corazón… a la pobre – y concluyó -. Si tú hubieras sido más cariñoso con ella, a lo mejor no se habría muerto.
Y en mi interior sentí un desbordamiento, una inundación de emociones, de penas inmensas, de una vida antigua que se revolvía en los recuerdos y me anegaba.
Me marché a Santa Cruz y subí las viejas escalinatas por donde bajan al Cristo en la más espectacular procesión de nuestra Semana Santa. Casi sin pensarlo me di de bruces con la vieja casa de Nina - ahora viven en ella unos extranjeros -. Atisbé desde abajo la terraza donde se hacían las fiestas y desde la que se puede contemplar todo Alicante, desde las faldas del Benacantil hasta el puerto, y la mar, esa mar a donde van a parar los ríos de Jorge Manrique; y más allá, justo en el horizonte, la Isla de Tabarca, con las prominencias de su iglesia, la Torre de San José, el faro… y el minúsculo cementerio que acoge a los tabarquinos cuando sus vidas desembocan en la mar que es el morir…

Volví de nuevo la mirada al portal donde Nina me esperaba en vano en las tardes domingueras de guateque. La volví a ver, menudita y graciosa, con su cara tan linda y tan triste por mi ausencia. Y me sentí culpable y estúpido; y los sentimientos desbordaron el río de mi vida, y también mis ojos, desde los que unas ya inútiles lágrimas recorrieron mis mejillas.                                            
                                                                    Miguel Ángel Pérez Oca.